Después de mucho tiempo me he dado cuenta de que no merece la pena vivir permanentemente atado a un pensamiento, por noble que sea. Siempre lo he dicho, yo no creo en que existan malas personas (sin tener en cuenta las excepciones que siempre existen), lo que si creo que existen personas mal asesoradas.
No voy a decir que se me ha caído un mito, pero si es cierto que esperaba más de una persona en concreto. Tampoco voy a decir que me ha dolido, porque tampoco es cierto. Quizá lo que si me ha generado es un vacío que nunca podré llenar. Imagino que eso es lo que el común de los mortales llaman frustración, yo lo prefiero llamar desilusión con mezcla de desasosiego.
Yo siempre apelo a la consciencia (que no conciencia) de la gente. Quizá algún día, si no ha llegado ya y ha sido incapaz de tomar decisiones, sea capaz de ver lo que yo he deseado mostrar del modo en que tenía que haberlo visto desde un principio.
La mayoría no entenderéis este post. No es mi intención. Quién tenga oídos que oiga.
