Han sido horas convulsas estas útimas. Primero fueron los chicos de Antena 3 TV y La Sexta los que anunciaron, de mañana, su fusión inminente. Más de uno pensará que su principal objetivo era adelantarse a la competencia. Ya se comentaba hace meses, y es que, al igual que las cajas de ahorros de este país, las televisiones privadas se veían abocadas a protagonizar episodios de fusión para poder subsistir en un escaparate audiovisual que ha ampliado su oferta exponencialmente en los últimos años.
Y digo que querían adelantarse a la competencia porque debían conocer los planes de anunciar su propia fusión a sus compañeros de Tele 5 y Cuatro, que no tardaron en anunciar lo propio esa misma tarde. Otra de las fusiones que parecían imposibles.
Lo único que les preocupa a los analistas de televisión es el hecho de perder la identidad de la cadena fusionada menos potente. No se dan cuenta. El objetivo principal de las fusiones es ampliar los nichos de mercado donde la empresa resultante focalizará sus contenidos. Ahora podrán seguir su línea de producción perfectamente sin tener que encajar determinados contenidos para captar más espectadores. Al final, como todo en el mundo de la televisión, se reduce a la capacidad de acaparar share. Vamos, que lo que tratan de hacer es realizar una expansión en el mercado de manera horizontal a golpe de fusión.
Si observamos desde este último punto de vista entenderemos que el modo en que se están realizando estas fusiones es el mejor modo posible tanto para Tele 5 como para Antena 3 Televisión. La expansión horizontal funciona. Antena 3 Televisión se alía con la Sexta, gana en coberturas deportivas y consigue un canal de pago con un fuerte tirón: Gol Televisión. El caso de Tele5 es similar, consigue fusionarse con una cadena con una altísima calidad en contenidos como es Cuatro y con coberturas de fútbol muy importantes gracias a Canal+ y la plataforma Digital+. Además, todas amplían su volumen de negocio y su presencia en la TDT con la cantidad de licencias que acaparan los cuatro grupos televisivos.
Vamos, una reconversión televisiva de grandes vuelos que estoy convencido revertirán en una mejora sustancial de nuestra televisión, dado que la presión por el share volverá a reducirse. Eso, y que se van a repartir los beneficios por la publicidad que Televisión Española no emitirá.
