A vueltas con la hipoteca

Sé que lo que voy a decir no es políticametne correcto. En estos tiempos parece que todos nos olvidamos de la deudas de los demás y vemos con buenos ojos que todo aquel que no puede asumir sus compromisos financieros los endose al erario público. Está bien, no me extraña, estamos extrapolando un buenismo desaforadamente trasnochado e invocando la ya obsoleta lucha de clases como quién enarbola un rastrillo contra el cacique de turno.

Señores y señoras, seamos serios. Lo comentaba ayer y creo que con acierto: no lo veo justo pero lo veo necesario. Insisto en que una sola vida vale más que todas las hipotecas impagadas habidas y por haber. Sin duda. Ahora bien, aquí se librarán muchos pecadores por unos cuantos justos y esto no me parece bien en absoluto. En el caso de los desahucios, cada caso debería de ser examinado detenidamente, pormenorizadamente, porque no todos son pobres de solemnidad, ni mucho menos, o al menos no lo eran cuando firmaron sus hipotecas. Pongámonos la mano en el corazón, ¿quién no ha tenido el típico conocido que ha vivido a todo tren y ahora mismo no tiene prácticamente ni para comer? Ay si sus padres le hubieran leído en más ocasiones en cuenta de “La Hormiga y la Cigarra”… Puramente cultura del pelotazo.

Como sugerencia al poder político comento que prohibiría que se concedieran hipotecas por encima del 80% del valor catastral de una vivienda y nunca por encima del 30% de la nómina media del solicitante. Sé que muchos dirán que de este modo el acceso a una hipoteca sería restringido exponencialmente, y ese es el motivo principal de proponerlo: no ofrecer créditos hipotecarios a quiénes no pueden pagarlos. Siempre quedará el alquiler. Siento ser duro, pero eso es lo que nos hemos buscado. En países como Alemania el número de viviendas en régimen de alquiler alcanza el 60% mientras que en España a duras penas alcanzamos el 10%. Está claro, algo no va bien. Y aunque parezca mentira, es algo que resta productividad en nuestro mercado laboral. ¿Cómo? Pués mediante el arraigo, nos resistimos mucho a movernos a penas 20km. para ir a trabajar, y sólo en las dos grandes áreas metropolitanas se supera no sin cierto complejo. 

España, ese país donde no queremos alquilar viviendas y sin embargo creemos que compramos algo que pagaremos durante décadas sin ser verdaderamente nuestro. Creímos que éramos ricos y éramos pobres con dinero.

Publicado por

Agustín Gómez

Agustín Gómez, creativo, emprendedor, apasionado y con una gran dosis de idealismo y abstracción en todo lo que hace. Siempre buscando proyectos interesantes en los que participar, gente proactiva con la que contactar, momentos inolvidables que guardar. ¿Te apuntas?

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