No a la guerra

24 noviembre 2015 — Deja un comentario

Hoy venía en coche hacia el trabajo y me he desayunado con unos comentarios de Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas acerca del nuevo manifiesto de los alcaldes podemitas de algunas de las ciudades más importantes del territoria nacional. Otra vez con el mantra del no a la guerra. Cada vez que me encuentro con este tipo de manifiestos me doy cuenta de que no somos conscientes del lugar que ocupamos en el mundo y de los compromisos que hemos ido adquiriendo en pro de nuestra seguridad y, por tanto, de la seguridad de la ciudadanía.

Hace escasos días Manuel Carmena fue víctima de su auto ridiculización. No se le ocurrió otra cosa que decir que con el DAESH había que hablar. ¡Menuda perlita! A lo mejor no se ha planteado con son extremistas religiosos -no me importa tanto de que religión- y que lo que más desean es asesinar haciendo honor a su Fé y al dogma que ellos estiman correcto. De hecho, en estos días en que tanta polémica se ha levantado por el tema de las banderas en las fotos de perfil en las redes sociales, se obviaba que las vícitmas occidentales de estos salvajes sólo suponen un 10% del total. Sobre todo exterminan musulmanes que no siguen los dogmas de su Fé según la libre interpretación belicista y ruptural que el Daesh le otorga al Corán.

No hay que ovidarse que el Daesh no es un estado soberano, ni un pueblo opromido, ni una minoría perseguida. Por lo tanto, no se trata de un candidato a tener condescencia con él después de las acciones armadas que esta perpetrando. Está claro que a nadie en su sano juicio le gusta utilizar la fuerza y la violencia contra otros seres humanos, más aún cuando sabes que perecerá gente inocente en el conflicto. La guerra no es más que la manifestación de un fracaso. Pero en este momento es exactamente eso, un fracaso, no hay vuelta atrás.

Occidente no puede estar permanentemente anclado en el sentimiento de culpabilidad frente a este tipo de naciones. Occidente no ha oprimido a los países musulmanes. Son las dinastías árebes, musulmanas, árabes, las que mercadean con la vida de las personas. No mezclemos churras con merinas y confundamos lo que las potencias imperialistas y/o colonialistas hicieron en el pasado. Eso forma parte de la historia y nos ha llevado hasta este punto. Mejor o poer, más que les pese a lo buenistas neo izquierdistas de iPhone, iPad, Mac y GoPro, es el mejor momento que ha vivido la humanidad. En los últimos 20 años se ha reducido un 50% la pobreza extrema en el planeta. No lo estaremos haciendo tan mal. No demos respiro a asesinos profesionales disfrazados de beatos con nuestras autocríticas trasnochadas. ¿Hasta donde debemos retrotraer nuestra autocrítica? ¿Hasta el Imperio Romano? ¿Hasta el Neolítico? Por favor…

Hay quién todavía no se ha dado cuenta de que lo que este tipo de personas que forman el Daesh buscan es imponer lo que creen a sangre y fuego. Quieren acabar con lo que somos, en lo que creemos, con la libertad y el pensamiento crítico. Quieren que nos gobierne el texto de un libro que un iluminado belicista y megalómano escribió durante su periplo trufado de conflictos por lo que hoy conocemos como mundo musulmán. Es la Yihad. Están fuera de control

 

Hace algún tiempo que pensaba en redactar un artículo donde se pudiera reflejar mi sentir acerca del conflicto existencial catalán. Como valenciano me siento muy próximo a Cataluña en su modo de vida y en su manera de entender la relación con España, hasta ahora.

Para poder entender todo esto hay que remontarse a un 11 de septiembre de 1714. Aquel día Barcelona cayó derrotada en su cruzada contra la coalición militar que defendían la sucesión borbónica al frente de España. Por aquel entonces España estaba regentada por una monarquía federal porque, señores, España nunca fue una, grande y libre. O al menos hasta aquel momento. ¿Qué quiere decir todo esto? Pues que Barcelona, Capital del principado de Cataluña, lo que fueron los antiguos condados catalanes, fue el último bastión, reducto, esperanza de los Hasburgo en la península. Cabe destacar que en aquella misma cruenta guerra de sucesión española los valencianos, igual que aragoneses y mallorquines, perdimos nuestros fueros al permanecer leales a los Hasburgo y de aquellos polvos llegan estos lodos.

Por eso no deja de ser curioso que en Cataluña su día más grande sea el 11 de septiembre, conmemoración de una dura derrota defendiendo a España. Es una tergiversación de la historia decir que Cataluña entonces era independiente porque precisamente era lo única zona de España leal mientras el resto ya permanecía a merced de la coalición militar defensora de los Borbones. Personalmente entendería que en el imaginario colectivo catalán no pudieran soportar la idea de tener un rey “francés” y de que ese mismo rey gobernara en el resto del estado. Lejos de ser así, lo que quieren las élites políticas de nuestro vecino del norte es apartarse del resto del estado para tapar sus vergüenzas en forma de corrupción que empiezan a aflorar abruptamente desde hace unos meses.

Están todos pringados. Pero es que hay algunos que lo están desde los primeros compases de la democracia, de la transación, y ahora intentan hacernos creer que los millones de euros descubiertos en paraisos fiscales son herencia del abuelo. Abuelo que hundió Banca Catalana. Abuelo que defraudó. Y eso sin tener que entrar en el trespercent. Han sisado cantidades ingentes de dinero en proyectos públicos, han condicionado de todas todas la vida civil catalana, han subido el coste de los servicios públicos característicos del estado del bienestar… Todo a sabiendas de que ellos eran los auténticos responsables por las sumas de dinero y los sobre costes que se iban quedando de manera injustificable por el camino.

Pero es que todo eso ha venido muy bien. Y ha venido bien porque ese encarecimiento de los servicios públicos y demás cuestiones básicas de la ciudadanía se lo imputan sin inmutarse al estado central. España nos roba dicen, como si no fueran ellos los que realmente lo están haciendo, a manos llenas, a espuertas. Con su ferocidad evasora, fraudulenta y malversaciones y apropiaciones indebidas varias, han conseguido configurar una coartada perfecta. Una coartada que, con las competencias de educación transferidas, han podido inyectar en el cerebro de todo elector potencial incauto que haya caído en sus redes. Pero en catalán, eso si, porque es mejor dividir que juntar. Sobre todo cuando nos referimos a cuotas de poder y sus inherentes beneficios legales e ilegales.

Cada uno que extraiga sus propias conclusiones. Yo creo que han manipulado y manipulan a las personas. Eso es más que evidente. Ahora, el Gobierno de España quizá debería comenzar a pensar en que hacer para que no sigan creciendo los enanos del circo. Cuando el río suena, agua lleva.

Sí, lo sé, escribo muy poco en mi blog. Mucho menos de lo que me gustaría. La prioridad en este momento son familia y trabajo, a pesar de que trato de compaginarlo con algunas cosas mas.

Hoy me decido a escribir de nuevo porque las mini-vacaciones de este mes de Agosto llegan a su fin hoy. Mañana volveremos a los quehaceres diarios, al trabajo de 10-12 horas, a las noches cortas y mañanas tempranas. Es lo que tiene la vida de adulto. Al menos volveremos con las pilas cargadas 😀

Es en momentos como este que he h de menos aquellos casi tres meses de vacaciones del colegio, pero del colegio de verdad, el de la EGB, con el libro de vacaciones Santillana y los días eternos. Quién tuviera aquella edad con lo que sabemos ahora. 

Como decía aquella vieja canción, todo tiene un fin. Y debe tenerlo para que un futuro, cercano o no, exista otro inicio, otro comienzo. Hoy termino mis vacaciones en familia y lo que mas valoro de estos ocho días es estar en compañía de mi familia muy por encima de todo lo demás. 

Y tú, ¿qué destacarías?

Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre este asunto. Europa está haciendo oídos sordos a la amenaza de guerra y sometimiento más grande que hemos vivido desde el nazismo o el afán expansionista del Imperio Otomano. Sé que muchos esbozarán una sonrisa en el momento en que lean estas palabras, pero es cierto. Creerme.

No hace mucho comentaba este asunto con unos amigos. Les comentaba lo que el imán de una de las mezquitas más importantes de París aseguraba no hace demasiados días a propósito de esta especie de guerra santa. En Europa hace mucho tiempo que tenemos una tasa de natalidad de entre uno y dos niños por pareja, lo que hace que nuestro crecimiento vegetativo, el de los nacionales de cada estado europeo, sea negativo. Sin embargo, los emigrantes procedentes del magreb y diferentes estados islámicos, así cómo los nacidos de primera generación de la misma procedencia, multiplican varias veces nuestra tasa de natalidad. Como decía el imán, es muy probable que esta gente llegue un día que comience a vertebrar formaciones políticas y ellos mimos las voten. Cuando llegue ese momento el islamismo más radical buscará democráticamente, como en tantos otros sitios ya lo ha logrado, abrirse paso. En ese momento europa ya no será de los europeos, y ese momento está llegando.

Putin, el ruso, ya se dió cuenta hace mucho tiempo de esto. De hecho, ya se percató de que el juego al que suele jugar Estados Unidos, iba a traer consecuencias desastrosas para la estabilidad en el próximo y medio oriente. En este juego de tronos, tanto Rusia – desde los tiempos de la menos de lo que parece extinta URSS – como los salvadores del mundo americanos han jugado a repartirse geoestratégicamente los apoyos y odios internacionales a partes iguales. Quizá, como Rusia ya se las tuvo que ver en el campo de batalla con los otomanos, ha sido mucho más prudente en este asunto y no ha querido colaborar en los derrocamientos de los antaño jefes de estado democráticos y ahora demonizados dictadores, viendo que se hallaban demasiado cerca de nosotros. La Unión Europea no es consciente que, por poner un ejemplo, Túnez está más cerca de nosotros de lo que lo están las Islas Canarias.

Rusia, con la reunificación de Crimea – que siempre fue rusa – dió un golpe sobre la mesa y dió a entender que no va a ceder ni un milímetro. No va a jugar más a un juego de unos que pretendían plantarse en su patio trasero para desastabilizar su estado a las primeras de cambio. Que nadie pierda de vista algunas cosas, entre ellas la perspectiva, que lo de Ucrania fue un golpe de estado en toda regla aunque. A los europeístas, los “buenos”, no nos guest verlo así. La excusa de faltar a una promesa electoral abrió la veda para que mercenarios de Black Water entre otros, camparan a sus anchas perpetrando una cacería humana en nombre de la libertad de hacerse europeos. ¿De verdad alguién pensaba que Rusia iba a permitir que el mapa geoestratégico nuclear cambiara con tanta facilidad en su contra? Yo tampoco lo hubiera permitido. Otros, del otro lado del Atlántico, vieron sin embargo la oportunidad de quemar unos cuantos cartuchos y revitalizar la maquinaria comercial de la guerra, su principal modo de vida y actividad económica.

Ahora la amenaza es el Estado Islámico de Irak y Levante, ISIS, ISIL, EI o como demonios lo quiera llamar. Un ejército en toda regla – llevan uniformes, divisas, armamento militar y están jerarquizados – guerrea a las puertas de Europa con un armamento que en su mayoría ha conseguido a través de la frontera de Siria con Turquía, armamento que originariamente se había vendido a los pro-maidan ucranianos por parte, entre otros, de los Estados Unidos y Europa. Otra jugada como la de armar a yihadistas talibanes en Afganistán contra los soviéticos, o la de armar a los rebeldes sirios… Tácticas que han demostrado su efectividad

Cuando nos compadecimos de los chechenos en su cruzada independentista contra los rusos nunca pensamos que estos mismos chechenos, de religión musulmada, muyahidines decapitadores de soldados rusos – si, como los talibanes de Afganistán -, serían los que instruirían en el arte de decapitar a los litúrgicos y marciales chicos ricos orientales o occidentales que, iPhone o GoPro en mano, decapitan a cualquiera que no sea sunita radical como ellos creen serlo, ya sean musulmanes chiítas, cristianos… Aunque judíos creo que no han decapitado… ¿Por qué será? Ahí lo dejo.

Winston Churchill dijo, hay una paz que sólo está al otro lado de guerra. Y también recuerdo si vis pacem, para bellum, (Vegecio 390 d.C.). 

P.D.: Recién llegados a nuestro cuartel de destino un sargento, durante una clase teórica nos preguntó si sabíamos que se esperaba de nosotros en caso de encontrarnos en combate. Alguién dijo lo que todos pensábamos, que diéramos nuestra vida por nuestra patria. El sargento contestó: vosotros no estáis aquí para morir por vuestra patria sino para que el enemigo muera por la suya. ¿Está la Unión Euopea dispuesta ha hacer que sus enemigos mueran por lo que creen que son sus patrias?

Buenas. De todos los que me conocen es sabido mi predilección por los productos de los de Cupertino. No seré yo quién diga que son mejores que los homónimos de sus competidores, pero si me gustaría arrojar algo de luz sobre los profanos en la materia por mucho que creen conocer. Aviso a navegantes: no es que yo sea un gran experto, pero diez años en el mercado de este tipo de dispositivos me dan algo de conocimiento.

Se me caen las orejas a trozos cuando alguien me dice que la pantalla de su Samsung S lo que sea es mejor que la del nuevo iPhone 6, por poner un ejemplo actualizado. Eso no es más que demostrar que no saben nada de nada. Primero, porque calidad no es sólo saturación de colores; y segundo, porque la pantalla del iPhone hasta el 5/5C/5S son fabricadas por Samsung Electronics y utiliza la información obtenida en este proceso de fabricación para lanzar modelos que compitan con los próximos lanzamientos de la marca de la manzana mordida. Y ojo, bien que hacen. En el caso del iPhone 6 y el iPhone 6 Plus el fabricante de los display es LG Electronics. ¡Vaya casualidad! Los dos grandes fabricantes de displays a nivel internacional (se reparten cerca del 80% del mercado de la fabricación) son proveedores actuales de Apple, Inc.).

El usuario medio debe entender que en este sector hay dos tipos de competencias. Por un lado está la que ve el público de cara al mundo del retail (la distribución al cliente final) que se limita a marcas premium (Samsung, LG, Sony, HTC y Apple), marcas de primera línea (Nokia, Huawei, ZTE, Alcatel…) y de segunda línea o de última opción (BQ, Prestigio, Xiaomi, HiSense, myWigo…). No es una clasificación despectiva, es real. En el mercado se compite en una de las dos únicas ligas que existen: precio o servicio. Luego hay casos especiales como los de Motorola.

Los fabricantes premium tienen una imagen cuidada, un producto con un gran acabado, primeros materiales y proveedores, grandes acuerdos con cadenas de distribución, servicios postventa, etc… Las marcas de primera línea ofrecen también un buen producto, quizá no tan puntero o bien acabado, pero conservan valores diferenciales como acuerdos con operadores, servicio postventa, productos comercializados bajo marca blanca de operador… Pero ya en el caso de los fabricantes de última opción se valen como ventaja competitiva únicamente de su precio de venta: servicios postventa limitados o en el país de origen, terminales no siempre homologados (caso de Android), materiales de bajo coste, gran cantidad de terminales sin 4G, etc. Al final obtenemos lo que compramos, lo que estamos dispuestos a pagar.

Cuando compramos un iPhone de Apple o un Galaxy Alpha de Samsung no sólo compramos el terminal, también compramos la posibilidad de disponer de un gran servicio postventa, de poder acudir a uno de sus centros oficiales en busca de ayuda o asesoramiento en materia de funcionamiento o configuración, compatibilidades probadas con otros productos o softwares (set-up box, Smart TV, consolas…), aplicaciones desarrolladas ad-hoc, valor añadido en la versión de stock del sistema operativo (aunque no sea siempre del agrado del usuario), ecosistema del fabricante… Cosas que ese otro tipo de fabricantes de perfil bajo no nos ofrecen ni nos ofrecerán.

Al final lo mas importante, como todo en la vida, es la experiencia y el servicio que nos brinda el aparato que adquirimos. Un iPhone nos ofrece una experiencia cerrada, es cierto, pero funciona tal y como nos dicen que lo hará. A lo mejor lo que nos tenemos que hacer mirar, o lo que tienen que hacerse mirar algunos, es el hecho de querer comprar un dispositivo y querer modificarlo sin que eso pase factura a su funcionamiento real, sin que el terminal se resienta. Pero el tema del servicio técnico y las expectativas de los usuarios a este respecto merece un apartado a parte, es otra historia.

Punto de partida

18 septiembre 2014 — Deja un comentario

El martes, 16 de septiembre, mi hermano puso rumbo a una nueva vida. Subió a su vuelo con destino Dallas camino de un reencuentro esperado, anhelado, con su mujer. Ambos, juntos, han comenzado una aventura que, sin duda, hará cambiar su vida y recordarán por siempre.

A pesar de juzgarlo por mi parte como una oportunidad no puedo por menos que albergar cierto desasosiego. Quién conoce mis circunstancias personales entiende que nos es fácil separarse físicamente de lo poco que tienes de una familia que deberías de poder disfrutar. Al final, la separación no fue tan dura como se presuponía. Lágrimas las hubo, pero las mínimas. Quizá la escasez de ellas se encontraba justificada por la convicción de que cada uno elige su camino y en esta elección mi hermano no está sólo, son dos haciendo el camino.

Ahora sólo queda esperar a ver como se desenlaza todo que, obviamente, será muy positivo. Espero que ambos descubran una nueva vida juntos y les sirva para aumentar significativamente su bagaje vital.

Mis mejores deseos.

Este año, afortunadamente, han vuelto a haber unas vacaciones. Aunque cortas, han sido muy intensas. Después de mucho tiempo hemos podido volver a estar juntos los cuatro, ahora acompañados de los tres monstruitos que hacen que cualquier período de asueto sea agotador😉

Ahora toca volver a la rutina, y no lo digo en tono despectivo, todo lo contrario. La rutina ayuda a estructurar la vida, aunque en exceso resulte potencialmente peligrosa. Ya echaba de menos los correos electrónicos, las llamadas y todo el estrés de primera hora de la mañana.

Las vacaciones acabaron, y ya estamos en el período del verano en que vuelve poco a poco el fresquito por la noche, las tormentas vespertinas y el anhelo de que otro verano llegará.

Y luego la vida

20 agosto 2014 — 4 comentarios

Soñé. Soñé y soñando pensé que estaba en aquel pueblo de mi infancia. Allí donde las noches de agosto se tornaban frescas con la caída del sol, donde las gentes eran afables y sus tardes infinitas. Y su olor a tierra mojada por el rocío pronto, por la mañana.

Soñé que estaba sólo en aquel pueblo que me vio crecer. Recorría sus callejuelas antaño adoquinadas, ahora melladas, buscando amigos, familiares, vecinos, sus gentes. Calles estrechas, donde cada casa aspiraba a abalanzarse sobre la cercana en puja por la luz del sol. Aún parecía retumbar en sus muros la festiva música de la banda en día de fiesta, y el pisar de los gigantes, y las burlas de los cabezudos.

Caminé, entre los árboles de aquel lugar donde sus gentes paseaban y hacían de el estío algo más llevadero, en sus jardines pequeños pero coquetos. Castaños, morenas, pinos, frescor y sombra. Recuerdos lejanos que parecen tan presentes…

Y caminando alguien me dijo que era un sueño. Que cuando no vuelves a un sitio lo primero que escapa de tu recuerdo son las gentes, las personas, que sus rostros se borran de tu mente como una maldición ineludible e inacabable. Y que eso es precisamente lo que hace más triste los recuerdos y añoranzas. La falta de las personas.

Y en ese preciso momento, desperté, me di cuenta que anhelaba el regreso a mi pueblo. A aquel lugar con río en el que un grupo de chiquillos correteaban por sus calles y se hacían mayores a golpe de bicicleta y tardes interminables de pesca, tropelías por los campos de frutales y empachos de ciruelas. Tardes de fiesta, estampidas de toros y caballos, meriendas con los mayores, Mirinda, zarzamora y cinco duros para gominolas. Primeros amores, primeras miradas y besos robados, abuelos y padres que ya no están pero que siempre estarán, primos que más que primos eran hermanos, amigos para siempre y la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Y luego la vida.

A Segorbe y mis veranos de 1980 al 1991.
A mis primos José Carlos y Lola y a mi hermano Santiago.
A mi abuela María y a mi abuelo Mariano, donde estéis.
Y para ti Papá, te echo de menos.

El final del verano

20 agosto 2014 — 2 comentarios

Cuando llegan estas fechas ya comienza a retumbar la clásica canción del Dúo Dinámico que yo conocí a través de la intemporal serie de televisión Verano Azul. Y es que a partir del 15 de Agosto parece que el verano se va acabando, languideciendo con el paso inexorable del tiempo. Pronto llegarán las tormentas vespertinas, y nada más comience el mes de Septiembre, la vuelta al cole de los peques. Poco a poco el verano toca a silencio.

Hay personas a los que la melancolía azota con la llegada del otoño, allá por Octubre o finales de Septiembre. Tradicionalmente, en mi caso, esa sensación comienza a partir del día 15 de Septiembre. Antaño, la sensación de desasosiego inundaba mi ser, pero en la actualidad casi ansío ese momento porque supone volver a la vida cotidiana que aparco durante la época estival por cuestiones de trabajo.

Aunque para mí el verano siempre fue una fiesta, he de confesar que siempre fui más de otoño, sus hojas amarillentas de árboles de hoja caduca cayendo sobre el piso, sus lloviznas ligeras y frescas, su olor a tierra mojada, las primeras mangas largas, el comienzo del fin, anual.

Y con cada final del verano nacen nuevas ilusiones porque, para mí, anímicamente, el año acaba cuando termina el verano.

El final del verano,
llegó
y tu partirás.

(Dúo Dinámico, 1963)

Los que me conocéis sabéis que soy un muy pequeño empresario, comerciante y con esa vena de emprendimiento. En el mundo en que vivimos no es fácil conjugar determinadas cosas. Todo el mundo tiene un concepto de lo que son la mayoría de empresarios y/o emprendedores.

La lengua inglesa unifica los dos términos (empresario y emprendedor) en uno sólo: enterpreneur. Porque al final el que se pone manos a la obra con una empresa, una aventura en definitiva, es un emprendedor, porque emprende dicha aventura. Después lo matices los pone cada uno. 

La gran mayoría de las personas al oír el término emprendedor piensan en Mark Zuckerberg y su Facebook, o la venta de WhatsApp o Instagram a la gran red social de color azul. Nada más lejos de la realidad.
Tampoco seré yo quien califique a un profesional liberal como un abogado, un fontanero o un aparejador como emprender. Creo que para ser emprendedor, para asumir la aventura de crear tu propia empresa y convertirte en empresario hace falta llegar una actividad con vocación de crecimiento. Alguien dijo que no hay nada nuevo bajo el sol, y en realidad es cierto. Las mejores ideas no son las que inventa algo nuevo, sino las que lo reinventan. Ni Facebook fue la primera red social ni WhatsApp la primera aplicación de mensajería instantánea.