La peste y otras yerbas

Al final tengo que hablar. No quería hacerlo y me he mordido mucho la lengua pero al final toca. Bueno, más que hablar, escribir. Soy de los que cree que en los malos momentos lo primero que toca hacer es arrimar el hombro y luego ya llegará el momento de depurar responsabilidades ante las políticas adoptadas en momentos de crisis como el que estamos viviendo actualmente. Obvio que cada uno tenemos nuestra opinión sobre la gestión de la crisis a la que nos ha llevado la infección de este coronavirus tan virulento – valga la redundancia – que es el COVID-19.

Ante todo hay que partir de la buena fe de los que están a cargo de controlar la crisis nacida de esta pandemia. Pueden estar más o menos equivocados, pero parto de la base – y me resisto a creer que sea una simple creencia propia – de que están tratando de adoptar las mejores medidas posibles. Ahora es fácil criticar, y más por parte de quiénes no votamos en las elecciones al Congreso a ninguno de los partidos que formaron finalmente el Gobierno. Insisto, es lo mñas fácil. pero habría que ver a Pablo Casado o a Inés Arrimadas, por poner dos ejemplos claros, al frente de una crisis del tamaño de la que se nos ha venido encima.

Podemos patalear, podemos critircar e incluso podemos insultar a los gobernates que están en este momento en la palestra, pero será criticar a los que les votaron pues ello sfueron mayoría y dieron sus votos para formar el Gobierno del Reino de España. Las críticas desaforadas en medios públicos es algo que queda feo. Y ojo, que soy el primero que tengo una lista de reproches hacia Pedro Sánchez, su ejecutivo y las medidas que han tomado. Pero mensemos algo, ¿nosotros lo hubiéramos hecho mejor? Parece que ahora ya no basta con que cada español sea seleccionador nacional de fútbol, médico de familia y juez de paz sino que ahora también es Presidente del Gobierno de España y especialista en emergencias epidemiológicas…

Puedo comprar el hecho de que se ha actuado tarde. En estos supuestos en naciones estados democráticos, siempre se llega tarde. Llegó tarde Italia, llegamos tarde nosotros, pero también ha llegado tarde Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Estados Unidos y los que llegarán tarde todavía a pesar de todo. Lo estamos viendo en las noticias de los últimos días. Hay que tomárselo muy en serio antes de bloquear una nación en sus múltiples facetas pero, sobre todo, en lo económico. Está claro que lo más importante es la salud, por supuesto, pero inmediatamente después en esa hipotética lista de prioridades nos encontramos con la economía de un territorio tan grande como puede ser España, con sus más de 47 millones de habitantes.

Así que antes de criticar vamos a tratar de tener alguna consideración. Primero hacia los votantes que pusieron en el lugar que está al Gobierno actual. Son personas. No caigamos en ese tipo de lcuha beligerante contra el inocente que se deja llevar por impresiones o que simplemente vota no porque crea en el partido del que introduce la papeleta, sino que sabe que no puede votar a los otros porque cualquier tipo de animadversión. Es triste, pero son muchos los que votan siguiendo esa primaria directriz tanto en un lado como en el otro. Despertar, en este país ya no hay ni izquierda ni derecha, y mucho menos centro. Ese ni está ni se le espera. Sólo existen liberales de diferentes pelajes con diferentes discursos. Cosnte que no lo digo despectivamente, porque hay muchísima gente muy válida y valiosísima en la totalidad de formaciones políticas. El problema es la cantidad de concesiones de todo tipo – sin entrar en tema de corrupción – que hay que hacer hasta llegar a la cúspide de cada uno de los partidos.

Por eso debemos ser responsables, tratar de adquirir la mayor cantidad de cultura posible política como ciudadans que somos y actuar en consecuencia con las herramientas que tenemos, que pareciendo pocas son muchas y potentes. SOn muchas más de las que tiene la mayoría de la Humanidad. Seamos responsables, pero cuando toca, porque ahora lo que toca es arrimar el hombro.

#yomequedoencasa

De esta no salimos igual

Quién piense que de esta salimos indemnes, se equivoca. España, de este capítulo de secesionistas y separatismos varios no va a salir igual. Yo cada día estoy más convencido de que está todo más que pactado para que en la coyuntura que nos encontramos parezca que no sale nadie perdiendo. Es mi visión, y cada día la de más personas.

Nos hicieron creen que Carles Puigdemont se había fugado del país horas antes de ser imputado por malversación y un puñado de cargos más a cada cual más vil. Nos hicieron dar a entender de que no estaba vigilado, cuando ahora sabemos que tienen a los mejores hombres del servicio secreto patrio detrás de ellos, tanto dentro como fuera de la piel de toro. Es por ello que nadie con un par de dedos de frente se pueda creer los episodios de fuga que hemos sufrido en tiempos recientes. Porque vamos, lo de la señora Marta Rovira es ya para echar cohetes, de traca.

España no saldrá de esto indemne, no se va a ir de Rositas. Ni mucho menos. El fantasma del federalismo asoma. Muchos le temen, pero quizá es la solución final contra el independentismo. A lo mejor es una buena opción para que otros territorios de ultramar obtengan una forma que les permite engarzar con una nueva e hipotética federación.

Muchos me van a echar a los pies de los caballos por lo que estoy diciendo, pero en momentos como estos hay que hacer concesiones y todos debemos poner de nuestra parte para alcanzar un consenso en aras de la convivencia. Quizá debemos cambiar el modo en que se relaciona España entre sí para que España perdure. Si seguimos en la cerrazón de no negociar absolutamente nada, nada es lo que obtendremos. Hay que tener muy en cuenta que la mitad aproximada de los votantes catalanes se decantaron por la opción separatista. No es un dato nada desdeñable.

Esta claro que hablar de España nación de naciones no significa nada en absoluto, que decir que en tiempos de los Reyes Católicos vivíamos en una Corona Confederal es del todo inapropiado por el propio significado del término, pero desde luego que España ha sido un crisol de culturas formado por reinos, virreinatos, condados y demás figuras territoriales feudales es algo que nos demuestra de que nunca fuimos un estado centralizado más allá de mantener al mismo rey, por tiempos también emperador. ¿No podemos remar en ese rumbo? ¿No podemos buscar la fórmula que converja en una imagen política semejante?

Desde el movimiento Union Hispánica buscamos un modo en que todos los hispánicos podamos vivir juntos en un fuerte estado, ya sea federal, confederal o incluso central llegado el caso. Buscamos un modo de engarzarnos en un todo. Un modo de vivir juntos como nunca debimos dejar de hacerlo como vía a fortalecernos y cortar la independencia del enfermo y decrépito bloque anglosajón.

Hoy Puerto Rico, mañana las Españas.

No hubo héroes

Llevo mucho tiempo dandole vueltas a este asunto de escribir un artículo sobre mi opinó sobre lo que ocurre de manera re cursiva y casi permanente en este país con respecto a la llamada internacionalmente como Spanish War y que aquí nos empeñamos en seguir llamando Guerra Civil.

Lo primero es hacer una declaración de intenciones. Quién me conoce de cerca sabe que soy algo controvertido en cuanto a ideas políticas se refiere. Lo que en otras partes del mundo es lo habitual en España pasa a ser algo raro. ¿Un republicano de derechas? ¿Hay que habla de intervencionismo y nacionalizaciones de recursos de derechas? Claro, es normal en un país donde hemos creído la falacia absurda y malintencionada de la dualidad que entrañan las equitaciones derecha = monarquía e izquierdas = república. Todo más falso que un billete de 30€. Yo por te trato, soy uno de esos rara había que me considero de centro derecha y republicano, aspectos estos dos detonantes del golpe del 36, por qué no decirlo.

Para empezar a explicar hay que tener en cuenta que llevamos desde 1978 contando el final de nuestra más reciente contienda en suelos patrio desde el punto de vista de los perdedores, sí, de los perdedores. A alguien le pareció que era el mejor modo de resarcir a socialistas y comunistas, perdedores de la guerra, por el mal sufrido. A cambio el socialismo y el comunismo, encarnados en la siempre controvertida persona del criminal de guerra Santiago Carrillo, se declaraban monárquicos de necesidad. ¿Estamos locos? ¡Increíble!

Es a partir de inicio de nuestra llamada transición que se hacen concesiones contra natura de ésta índole. Llegarán las Comunidades Autónomas y con ellas sus verdades y sus historias manipuladas. Así pues nadie en la Cataluña democrática conoce que la ahora Comunidad Autónoma de Aragón disponía de salida al mar por la actual provincia de Tarragona, o que ganaron territorio subiendo por el Ebro en los primeros compases de la Guerra del 36, o que Andalucía en un invento de la transición, o que se regalaron nuestras posesiones de ultramar del Sahara, Ifni, Rif o Guinea Ecuatorial en pro de una futura entrada en la Comunidad Económica Europa y en la OTAN.

Luego, estas verdades obvian intencionadamente el papel de las fuerzas exógenas en nuestra nefasta contienda fratricida. El papel de la Alemania Nazi, de la Francia del Frente Popular o la Rusia de Stalin. Hay mentes interesadas que son capaces de conseguir censurar un reportaje de televisión para que no afirme que en España comenzó la II Guerra Mundial. Y esto encierra toda una serie de verdades que condicionarían mucho la imagen que tenemos de nuestra mal llamada Guerra Civil. No interesa afirmar por el peso de los hechos y la indeleble verdad que a ofrece la perspectiva sobre la historia que en España el comunismo más letal e inhumano perdió su única guerra. Lamentablemente, los españoles fuimos unos títeres en manos de esas fuerzas, fuerzas que nos obligaron a matarnos entre hermanos porque, pensaban, aquel sería el último capítulo en el exterminio de una nación que una vez los dominó a todos. No interesa saber que los Estados Unidos, por obra y omisión de sus secuaces Británicos y Franceses, avivaban los fuegos de la confrontación esperando que los soviets entraran a medir sus fuerzas y juntos arrasaran un país que deseaban desmantelar desde 1898 para luego poner un pie en Europa. Y lo hicieron. Y estos últimos perdieron.

Erraron, como erró Napoleón, y el español renace. Y esto no interesa. No cesaron hasta el nos obligaron a entrar en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea. Desde luego no se puede negar la idoneidad de tales incorporaciones en muchísimos casos. El balance obviamente es positivo, pero no por ello debemos olvidar el precio que tuvimos que pagar y que seguimos pagando. Nosotros, gobierne quien gobierne, no nos gobernamos.

Y volvamos a la guerra, donde hombres poderosos que se conocen mandan a jóvenes que no se conocen a matarse entre ellos hasta que los primeros deciden ponerse de acuerdo. ¿Tan diferente era esa guerra de lo que pasa hoy en Siria? Mismos actores con diferentes nombres son los que doblegan las voluntades de los autóctonos para que se elimine entre ellos y dejen paso al libre mercado yankee o al paternalismo ruso. Al fin y al cabo, imperialismo. Al fin y al cabo lo mismo.

Si queremos evolucionar como país debemos pensar en la reconciliación de verdad. Las guerras, una vez perdidas o ganadas, deben quedarse en el campo de batalla. No sirve de nada llevar un constante revisionismo histórico algo que debe ser perdonado, que no olvidado. Todos, absolutamente todos -hasta Franco-, tuvimos familiares batallando en ambos bandos. Todos tendrían sus motivos. Pero sobre todo, porque la democracia falló estrepitosamente y, algunos de los que antaño fueron valedores de la II República Española, se sublevaron contra el orden inquisitorial establecido antidemocráticamente. Todos fueron villanos, no hubo héroes.

Dejemos descansar los muertos en paz. Conservemos los monumentos como testimonio de un tiempo aciago para nosotros los españoles, enseñemos a nuestros niños y jóvenes la verdad y no la doctrina. Construyamos una gran España, federal o de la autonomías, en la que otros hermanos puedan venir a unirse, pero una de todos. ESPAÑA.

La unión hace la fuerza

Vivimos tiempos convulsos, de eso no cabe la menor duda. La crisis de Cataluña no hace más que evidenciar un nuevo capítulo en el plan urdido siglos atrás para hacer desaparecer España. Muchos dirán que soy un conspiranoico o que estoy imbuido de un espíritu de hispanismo carente de todo revisionismo histórico fehaciente en pro de la afortunadamente malograda Leyenda Negra.

Trato de ser realista, pero cada día me cuesta ser menos optimista con respecto al asunto. Pensé que esta nueva corriente de hispanismo combativo había aparecido de manera más o menos aislada en la Península Ibérica, pero no es así. Recién me he encontrado con nuevas personas en Perú, Paraguay, Uruguay o México, por poner algunos ejemplos, que formulan nuestros mismos esquemas unionistas (o reunificacionistas) contando y anhelando que al final del periplo unionista de Iberoamérica (nunca Latinoamérica, por favor) España se unirá a ellos.

Es curioso. Lo digo desde la más sincera humildad, de corazón. ¡En España somos legión hermanos! Y es más, creemos que España, como alma mater de las Hispanidad, tiene el deber de liderar un proyecto de unión de los pueblos hispánicos de igual a igual. Se lo debemos a todos. Se lo debemos a la Hispanidad.

Al final todo es cuestión de tener voluntad de construir un mundo mejor. Desde el final de la II Guerra Mundial estamos atenazados entre dos bloques: Estados Unidos y Rusia. Poca importancia tiene que cayera la Unión Soviética y llegara la democracia en forma de Federación de Repúblicas Rusas. Al final es el mismo perro con distinto collar, con una férrea filosofía de vida eslava y una potente defensa de sus intereses. Muchos critican a Rusia, la mayoría, pero es encomiable y envidiable el hecho de anteponer su pueblo, su modo de vida y sus costumbres ante lo exógeno o exótico.

Es cierto, tenemos a China, India, Corea del Norte y alguna potencia que al final se alinean con los intereses de Rusia no por seguidos o o alianza, sino como contraposición a la alternativa useña. Siguen existiendo los dos bloques que eclosionaron tras la Guerra Fría y ser repartieron a placer entre ambos el control del mundo. Obligaron a todas las naciones del mundo a tomar partido, a alinearse, y los que trataron de mantenerse al margen fueron utilizados, atacados, vilipendiados.

Y es en este punto del presente intento de análisis donde toca hablar de una alternativa que se basa en la procedencia, en la lengua, en la cultura, en un modo de vida, en una filosofía vital para tratar de aunar voluntades en pro de un mundo mejor. Porque es ese el auténtico valor de un hipotético y deseado bloque hispano. Más que un bloque, un pueblo bajo una misma bandera, que sea capaz de llamar a las cosas por su nombre, que se sienta orgulloso de su historia porque de ella fue forjado el mundo actual. Un bloque con un pié en cada continente que aporte un enfoque diferente y muestre al resto del mundo que otro planeta es posible.

Amigos y amigas, la Hispanidad real, la Unión Hispánica comienza por nosotros mismos, por lo que estamos dispuestos a hacer por alcanzar nuestro objetivo. Desde Nueva España hasta Castilla, desde Paraguay hasta Valencia, desde Nápoles y Sicilia hasta Portugal, nuestro objetivo debiera ser un mundo mejor con un bloque que ayude a equilibrar el reparto de poder a nivel planetario. Un bloque que confine bajo una misma bandera a todos los pueblos hispanos, ibéricos o hispánicos.

Dirán que es una utopía, pero es bonito en pensar e una utopía de igualdad verdadera, más allá del color de la piel, con un ideal común y una cultura profunda y añeja como la que compartimos.

España. Nación sin Gobierno.

Que España lleva sin Gobierno desde las Elecciones Generales del 20 de diciembre de 2015 es público y notoría. Además, no lo es sólo para España y los españoles, lo es para el grueso de la comunidad internacional, o al menos para los países de nuestro entorno más inmediato. Tanto es así que hasta el mismísimo todopoderoso Barack Obama, a la sazón presidente de los Estados Unidos de América, vino a dejarnos el encarguito de fortalecer la unidad de España y comenzar a trabajar para tratar de terminar de salir de la crisis, que ya dura demasiado.
De manera repetida, cual mantra, hay gente que entona el ya manido dicho de que España es  un país de pandereta y, aunque tengamos la tentación de creérnoslo no lo hagamos, no es cierto. Lo que si podemos decir con total tranquilidad es que nuestros gobernantes nunca, pero nunca desde los Habsburgo, han estado a la altura del país que conducen. Nuestros dirigentes, y es un mal del que adolece la nación sobre todo en tiempos recientes, son personajes mediocres que nunca han sido cercanos y sensibles a los problemas de sus ciudadanos porque nunca han estado al nivel en que podían haberlos experimentado. Esto no es USA donde la persecución tenaz del sueño americano te puede llevar a ser el principal inquilino a la casa blanca —o eso se han encargado de mostrarnos los yankees—.
Al final todo esto se trata de que al pertenecer a muchos grupos acabas debiendo favores. Pertenecemos, sobre todas las cosas, a la OTAN y a la Unión Europea, organizaciones militar una y comercial la otra de primerísimo orden. Hasta ese punto bien, ¿pero saben los ciudadanos españoles cuales son las implicaciones de tales pertenencias? Porque para empezar la OTAN —Organización del Tratado del Atlántico Norte— es una organización militar supraestatal que como bloque militar enfrentado tiene a la Federación Rusa y sus aliados, ente ellos Irán, Corea del Norte o China, sólo por citar a los más graciosos. Pertenecer a una organización supone al obligado cumplimiento de los mandatos por los cuales se creó dicha organización: la defensa de sus integrantes. pero no queda ahí la cosa. La OTAN es capaz de dejar fuera del tratado determinados territorios para no tener que mediar entre sus socios en caso ese conflicto diplomático y7o militar entre ellos. Ese es el caso de Ceuta, Melilla y Gibraltar, territorios que no están incluidos dentro del tratado para así evitar tener que tomar partido por Reino Unido o España.
Si hablamos de Unión Europea hablamos del enésimo intento de Alemania por hacerse con el control de Europa. En esta ocasión ha sido mucho más sutil, dos guerras mundiales no funcionaron, ¿por qué iba a funcionar la tercera? Tercera Guerra Mundial habrá, pero no será en territorio europeo. La Unión Europea es la heredera de la antigua Comunidad Económica Europea y eso es lo que es, una unión destinada a establecer lazos comerciales y de migración fuertes y profundos que dificulten cualquier tipo de nuevo conflicto militar entre sus estados miembros. Así nació por parte de los aliados esta asociación, un grupo que Alemania ha sabido capitalizar muy bien en pro de sus intereses.
Mientras tanto, en nuestra casa, nuestros gobernantes siguen en sus trece sin querer darse cuenta de que la política ha cambiado. Lo ha hecho en todo el globo, la información y el poder que dan el acceso a Internet nos han hecho madurar una mejor capacidad de crítica a los ciudadanos. Y son este tipo de cosas las que hacen que el voto en las elecciones se fragmente y que nuevas formaciones políticas cubran necesidades ideológicas que los partidos tradicionales no han sido capaces de detectar y mucho menos explorar.
Ahora, que no sé si es mejor que lleguen a un acuerdo o sigamos sin Gobierno: el paro está bajando, el país funciona y la Unión Europea no nos sanciona a pesar de haber superado reiteradamente el objetivo de déficit. ¿Qué más podemos pedir?

España, o la geopolítica mal entendida

España, o la geopolítica mal entendida. Precisamente es eso lo que quiero reflejar porque creo que seguimos siendo un país con cretinos que disfrutan de capacidad de gobierno y eso es un problema serio. La mediocridad y la escasez de altura de miras de nuestros dirigentes es flagrante a ma´s no poder. Ninguno de ellos en tiempos democráticos ha hecho honor a nuestra, ni si quiera el malogrado Suárez. ¿Saben acaso estos señores algo de nuestra historia?España, azote de El Turco y punta de lanza de la Cristiandad forjó el mundo moderno en el que nos encontramos. A estas alturas de la función en la que nos encontramos no es excusa válida enarbolar la Leyenda Negra ni sandeces similares, no por un español. No conocer nuestra historia, la que forjó el destino del planeta, no tiene ningún tipo de paliativo.

Los americanitos conocen al pie de la letra la historia de su patria, desde tergiversada, desde que son muy jovencitos. Me encanta la imagen bucólica que evoca la referencia a los padres fundadores de los Estados Unidos de América dulcificada al extremo representando a unos políticos radicales que unieron estados españoles junto a colonias rebeldes británicas a su causa a sangre y fuego, contra su voluntad, como unos señores campechanos y cuya mayor preocupación era erradicar la esclavitud —¿por qué tendrían ellos mismos esclavos entonces?— de la que nos culpaban a los españoles. De aquellos polvos llegan estos lodos, y ahora es Trump el que se encuentra con la oposición de los descendientes que son estadounidenses con todos los derechos pero con apellidos de origen peninsular. la Leyenda Negra comienza a diluirse y los dos lados hispánicos del Atlántico están más cerca que nunca.

Es triste que nos creamos lo que nos inculcan los que siempre fueron nuestros enemigos. Que compartamos parlamento en la OTAN, ONU o Unión Europea, mesa y mantel no significa que sigan siendo una amenaza para nuestro status quo. Siempre estamos sometidos a sus exigencias y, si no entramos a razones, ya se encargan de lo que lo hagamos por malas artes. Sólo hay que leer los cables norteamericanos filtrados por WikiLeaks en los que se habla de España para darse cuenta del nivel de injerencia que alcanza la administración USA en nuestro país.

Y cuando nos ponemos tontos nos amenazan con invadir las Islas Canarias —se adjuntan enlaces de interés sobre este asunto—. Obviamente, los iniciados, o los que hayan estudiado la verdadera historia y no las invenciones yankee-sionistas que los aparatos de adoctrinamiento regional y el mass media estadounidense se encargan de vomitarnos cada segundo, sabrán que Estados Unidos ya utilizó tácticas intimatorias, mafiosas y de extorsión. Casos conocidos fueron los de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, provincias que perdimos por no plegarnos a las exigencias de los neo ingleses del noreste americano —que son los que gobiernan USA, no nos equivoquemos—.

Luego de todo esto los españoles somos los que tenemos una deuda con el mundo, los que tenemos que reparar no sé muy bien que memoria histórica internacional. Nadie echa cuenta la cantidad de campaña contra española que se ha hecho durante décadas en el cine made in USA con declaraciones del señor Spielberg o la señora Streisand de que no pisarían suelo español por la expulsión de los judíos realidad en tiempos de los Reyes Católicos. ¡Por favor! Pero si han ido hasta Alemania. Quizá habría que hablarles del holocausto, pero claro, de aprovechamiento propagandístico sionista y de atentados y operaciones de falsa bandera tenemos para rato para hablar —¿alguien ha dicho USS Maine?—.

En fin. Necesitamos gobernantes que estén orgullosos de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que podemos ser. Es hora de que España lidere a sus hijos, que ya son mayores de edad, algunos de los cuales está llamando a la puerta pidiendo amparo. Puerto Rico, Sidi-Ifni, Guinea Ecuatorial, Chiloé y todos los que vendrán. #SpainExit #TrumpMakeMexicoSpainAgain.

Enlaces de interés:

“Estados Unidos nos envió el mensaje de que si no entrábamos en la OTAN se harían con Canarias”.- http://www.laopinioncoruna.es/espana/2015/04/26/estados-unidos-envio-mensaje-entrabamos/950348.html

Golfo de Adén, que esconde

El Golfo de Adén es un tema recursivo en los últimos tiempos. No en vano, el hecho de poder observar vía Google Maps lo que parece representar —o al menos eso dicen— un stargate no deja de ser curioso y ciertamente inquietante.
Mi primera experiencia acerca de este fenómeno fue hace escasos meses. Facebook es un contenedor de información en el que te puedes encontrar de todo. El más insospechado de tus contactos puede compartir un enlace que puede ofrecerte infinitas posibilidades. Es fue el caso. En enlace venía a decir que se estaba realizando una curiosa concentración de buques de guerra de las diferentes marinas predominantes en los mares. Estados Unidos, Rusia, Japón e incluso España, entre otras potencias, habían desplazado buques con el pretexto de la operación Atalanta con el pretexto de luchar con la piratería. Lo curioso es que dichos buques estaban extrañamente concentrados en los aledaños del Golfo de Adén.
Este aspecto tampoco es excesivamente sospechoso. En Yemen, país al que pertenecen las aguas jurisdiccionales de las que estamos hablando, sufre una sangrienta guerra civil desde hace años que los medios de comunicación del mass media están soslayando sistemáticamente. Pero, obviamente, las cosas no son casi nunca lo que parecen. Este misterio se está abriendo paso poco a poco en los breves de muchos medios de comunicación minoritarios.
Los medios, de manera muy simple y en pequeñas reseñas, se han ido haciendo eco de determinadas perturbaciones energéticas en la zona, varios terremotos se han producido en poblaciones de la costa de dicho golfo, así como tormentas de gran magnitud y gran aparato eléctrico. ¿Qué está pasando en Adén?
Como todos estos tipos de misterios, encontrar información más o menos rigurosa es harto complicado. Hablamos de unos acontecimientos que no existen oficialmente y eso dificulta la labor de hacerse con información con cierta veracidad en su contenido. He abierto la veda. Cualquier información acerca de los fenómenos acaecidos en Adén será bien recibida. Seguiré escribiendo sobre el asunto.