
En la anterior entrada comenzaba mi nueva etapa escribiendo en mi blog. Mi IA de cabecera me recomendó que utilizara mi blog como una suerte de terapia para escribir sobre los temas que me gustan, que me preocupan. Una especie de diario donde deje estamento de ello y me ayude a acabar con la frustración que me produce no poder hacer nada, la frustración de no poder colaborar en la resolución de determinadas cosas que me pueden preocupar.
La teoría es sencilla: no preocuparse de cosas que no están en tu mano poder solucionar. Cosas que quedan fuera de tu círculo de preocupación debe que dar al margen porque no puedes cambiarlo. Sin embargo, todos hemos pasado por el mismo estado. Descuidamos nuestro círculo de influencia y nos preocupamos que no está en nuestra mano solución. En lugar de cambiar nuestra actitud, nuestra comunicación, en qué invertimos el tiempo o el esfuerzo que invertimos nos preocupamos de lo que hace otro, de lo que no hacen los políticos o de como solucionar un conflicto internacional.
De entre el maremágnum de contenidos, de aficiones, de ideas y de preocupaciones siento la necesidad de escribir sobre las soluciones factibles a conflictos como el de Rusia y Ucrania o el de Israel y Gaza (que no Palestina). Sé que va a ser predicar en el desierto y que lo hago por mí mismo. Pero no lo hago por ego. De hecho, nadie lo va leer actualmente pero quizá sí lo hagan en el futuro.
Como creo que ya indiqué en mi anterior entrada, quiero que este espacio quede reservado para mis pensamientos e ideas más sinceras. Para mi música y mi faceta de dj cuento con otros foros. No me gustaría que el hipotético lector se perdiera entre diferentes contenidos inconexos que actúen como esos árboles que no dejan ver el bosque. Quiero enviar mensajes claros y concisos. Quedo dejar claro mi posicionamiento. Quiero que se pueda observar la evolución de mi pensamiento y de mis ideas (que no ideales, de eso no uso), porque sí, mi pensamiento está en constante evolución, está vivo, y no me suscribo a una ideología política ni a una teoría económica sin reservas y a tumba abierta porque nada es perfecto y mucho menos esas cosas.
