La unión hace la fuerza

Vivimos tiempos convulsos, de eso no cabe la menor duda. La crisis de Cataluña no hace más que evidenciar un nuevo capítulo en el plan urdido siglos atrás para hacer desaparecer España. Muchos dirán que soy un conspiranoico o que estoy imbuido de un espíritu de hispanismo carente de todo revisionismo histórico fehaciente en pro de la afortunadamente malograda Leyenda Negra.

Trato de ser realista, pero cada día me cuesta ser menos optimista con respecto al asunto. Pensé que esta nueva corriente de hispanismo combativo había aparecido de manera más o menos aislada en la Península Ibérica, pero no es así. Recién me he encontrado con nuevas personas en Perú, Paraguay, Uruguay o México, por poner algunos ejemplos, que formulan nuestros mismos esquemas unionistas (o reunificacionistas) contando y anhelando que al final del periplo unionista de Iberoamérica (nunca Latinoamérica, por favor) España se unirá a ellos.

Es curioso. Lo digo desde la más sincera humildad, de corazón. ¡En España somos legión hermanos! Y es más, creemos que España, como alma mater de las Hispanidad, tiene el deber de liderar un proyecto de unión de los pueblos hispánicos de igual a igual. Se lo debemos a todos. Se lo debemos a la Hispanidad.

Al final todo es cuestión de tener voluntad de construir un mundo mejor. Desde el final de la II Guerra Mundial estamos atenazados entre dos bloques: Estados Unidos y Rusia. Poca importancia tiene que cayera la Unión Soviética y llegara la democracia en forma de Federación de Repúblicas Rusas. Al final es el mismo perro con distinto collar, con una férrea filosofía de vida eslava y una potente defensa de sus intereses. Muchos critican a Rusia, la mayoría, pero es encomiable y envidiable el hecho de anteponer su pueblo, su modo de vida y sus costumbres ante lo exógeno o exótico.

Es cierto, tenemos a China, India, Corea del Norte y alguna potencia que al final se alinean con los intereses de Rusia no por seguidos o o alianza, sino como contraposición a la alternativa useña. Siguen existiendo los dos bloques que eclosionaron tras la Guerra Fría y ser repartieron a placer entre ambos el control del mundo. Obligaron a todas las naciones del mundo a tomar partido, a alinearse, y los que trataron de mantenerse al margen fueron utilizados, atacados, vilipendiados.

Y es en este punto del presente intento de análisis donde toca hablar de una alternativa que se basa en la procedencia, en la lengua, en la cultura, en un modo de vida, en una filosofía vital para tratar de aunar voluntades en pro de un mundo mejor. Porque es ese el auténtico valor de un hipotético y deseado bloque hispano. Más que un bloque, un pueblo bajo una misma bandera, que sea capaz de llamar a las cosas por su nombre, que se sienta orgulloso de su historia porque de ella fue forjado el mundo actual. Un bloque con un pié en cada continente que aporte un enfoque diferente y muestre al resto del mundo que otro planeta es posible.

Amigos y amigas, la Hispanidad real, la Unión Hispánica comienza por nosotros mismos, por lo que estamos dispuestos a hacer por alcanzar nuestro objetivo. Desde Nueva España hasta Castilla, desde Paraguay hasta Valencia, desde Nápoles y Sicilia hasta Portugal, nuestro objetivo debiera ser un mundo mejor con un bloque que ayude a equilibrar el reparto de poder a nivel planetario. Un bloque que confine bajo una misma bandera a todos los pueblos hispanos, ibéricos o hispánicos.

Dirán que es una utopía, pero es bonito en pensar e una utopía de igualdad verdadera, más allá del color de la piel, con un ideal común y una cultura profunda y añeja como la que compartimos.

España. Nación sin Gobierno.

Que España lleva sin Gobierno desde las Elecciones Generales del 20 de diciembre de 2015 es público y notoría. Además, no lo es sólo para España y los españoles, lo es para el grueso de la comunidad internacional, o al menos para los países de nuestro entorno más inmediato. Tanto es así que hasta el mismísimo todopoderoso Barack Obama, a la sazón presidente de los Estados Unidos de América, vino a dejarnos el encarguito de fortalecer la unidad de España y comenzar a trabajar para tratar de terminar de salir de la crisis, que ya dura demasiado.
De manera repetida, cual mantra, hay gente que entona el ya manido dicho de que España es  un país de pandereta y, aunque tengamos la tentación de creérnoslo no lo hagamos, no es cierto. Lo que si podemos decir con total tranquilidad es que nuestros gobernantes nunca, pero nunca desde los Habsburgo, han estado a la altura del país que conducen. Nuestros dirigentes, y es un mal del que adolece la nación sobre todo en tiempos recientes, son personajes mediocres que nunca han sido cercanos y sensibles a los problemas de sus ciudadanos porque nunca han estado al nivel en que podían haberlos experimentado. Esto no es USA donde la persecución tenaz del sueño americano te puede llevar a ser el principal inquilino a la casa blanca —o eso se han encargado de mostrarnos los yankees—.
Al final todo esto se trata de que al pertenecer a muchos grupos acabas debiendo favores. Pertenecemos, sobre todas las cosas, a la OTAN y a la Unión Europea, organizaciones militar una y comercial la otra de primerísimo orden. Hasta ese punto bien, ¿pero saben los ciudadanos españoles cuales son las implicaciones de tales pertenencias? Porque para empezar la OTAN —Organización del Tratado del Atlántico Norte— es una organización militar supraestatal que como bloque militar enfrentado tiene a la Federación Rusa y sus aliados, ente ellos Irán, Corea del Norte o China, sólo por citar a los más graciosos. Pertenecer a una organización supone al obligado cumplimiento de los mandatos por los cuales se creó dicha organización: la defensa de sus integrantes. pero no queda ahí la cosa. La OTAN es capaz de dejar fuera del tratado determinados territorios para no tener que mediar entre sus socios en caso ese conflicto diplomático y7o militar entre ellos. Ese es el caso de Ceuta, Melilla y Gibraltar, territorios que no están incluidos dentro del tratado para así evitar tener que tomar partido por Reino Unido o España.
Si hablamos de Unión Europea hablamos del enésimo intento de Alemania por hacerse con el control de Europa. En esta ocasión ha sido mucho más sutil, dos guerras mundiales no funcionaron, ¿por qué iba a funcionar la tercera? Tercera Guerra Mundial habrá, pero no será en territorio europeo. La Unión Europea es la heredera de la antigua Comunidad Económica Europea y eso es lo que es, una unión destinada a establecer lazos comerciales y de migración fuertes y profundos que dificulten cualquier tipo de nuevo conflicto militar entre sus estados miembros. Así nació por parte de los aliados esta asociación, un grupo que Alemania ha sabido capitalizar muy bien en pro de sus intereses.
Mientras tanto, en nuestra casa, nuestros gobernantes siguen en sus trece sin querer darse cuenta de que la política ha cambiado. Lo ha hecho en todo el globo, la información y el poder que dan el acceso a Internet nos han hecho madurar una mejor capacidad de crítica a los ciudadanos. Y son este tipo de cosas las que hacen que el voto en las elecciones se fragmente y que nuevas formaciones políticas cubran necesidades ideológicas que los partidos tradicionales no han sido capaces de detectar y mucho menos explorar.
Ahora, que no sé si es mejor que lleguen a un acuerdo o sigamos sin Gobierno: el paro está bajando, el país funciona y la Unión Europea no nos sanciona a pesar de haber superado reiteradamente el objetivo de déficit. ¿Qué más podemos pedir?

España, o la geopolítica mal entendida

España, o la geopolítica mal entendida. Precisamente es eso lo que quiero reflejar porque creo que seguimos siendo un país con cretinos que disfrutan de capacidad de gobierno y eso es un problema serio. La mediocridad y la escasez de altura de miras de nuestros dirigentes es flagrante a ma´s no poder. Ninguno de ellos en tiempos democráticos ha hecho honor a nuestra, ni si quiera el malogrado Suárez. ¿Saben acaso estos señores algo de nuestra historia?España, azote de El Turco y punta de lanza de la Cristiandad forjó el mundo moderno en el que nos encontramos. A estas alturas de la función en la que nos encontramos no es excusa válida enarbolar la Leyenda Negra ni sandeces similares, no por un español. No conocer nuestra historia, la que forjó el destino del planeta, no tiene ningún tipo de paliativo.

Los americanitos conocen al pie de la letra la historia de su patria, desde tergiversada, desde que son muy jovencitos. Me encanta la imagen bucólica que evoca la referencia a los padres fundadores de los Estados Unidos de América dulcificada al extremo representando a unos políticos radicales que unieron estados españoles junto a colonias rebeldes británicas a su causa a sangre y fuego, contra su voluntad, como unos señores campechanos y cuya mayor preocupación era erradicar la esclavitud —¿por qué tendrían ellos mismos esclavos entonces?— de la que nos culpaban a los españoles. De aquellos polvos llegan estos lodos, y ahora es Trump el que se encuentra con la oposición de los descendientes que son estadounidenses con todos los derechos pero con apellidos de origen peninsular. la Leyenda Negra comienza a diluirse y los dos lados hispánicos del Atlántico están más cerca que nunca.

Es triste que nos creamos lo que nos inculcan los que siempre fueron nuestros enemigos. Que compartamos parlamento en la OTAN, ONU o Unión Europea, mesa y mantel no significa que sigan siendo una amenaza para nuestro status quo. Siempre estamos sometidos a sus exigencias y, si no entramos a razones, ya se encargan de lo que lo hagamos por malas artes. Sólo hay que leer los cables norteamericanos filtrados por WikiLeaks en los que se habla de España para darse cuenta del nivel de injerencia que alcanza la administración USA en nuestro país.

Y cuando nos ponemos tontos nos amenazan con invadir las Islas Canarias —se adjuntan enlaces de interés sobre este asunto—. Obviamente, los iniciados, o los que hayan estudiado la verdadera historia y no las invenciones yankee-sionistas que los aparatos de adoctrinamiento regional y el mass media estadounidense se encargan de vomitarnos cada segundo, sabrán que Estados Unidos ya utilizó tácticas intimatorias, mafiosas y de extorsión. Casos conocidos fueron los de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, provincias que perdimos por no plegarnos a las exigencias de los neo ingleses del noreste americano —que son los que gobiernan USA, no nos equivoquemos—.

Luego de todo esto los españoles somos los que tenemos una deuda con el mundo, los que tenemos que reparar no sé muy bien que memoria histórica internacional. Nadie echa cuenta la cantidad de campaña contra española que se ha hecho durante décadas en el cine made in USA con declaraciones del señor Spielberg o la señora Streisand de que no pisarían suelo español por la expulsión de los judíos realidad en tiempos de los Reyes Católicos. ¡Por favor! Pero si han ido hasta Alemania. Quizá habría que hablarles del holocausto, pero claro, de aprovechamiento propagandístico sionista y de atentados y operaciones de falsa bandera tenemos para rato para hablar —¿alguien ha dicho USS Maine?—.

En fin. Necesitamos gobernantes que estén orgullosos de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que podemos ser. Es hora de que España lidere a sus hijos, que ya son mayores de edad, algunos de los cuales está llamando a la puerta pidiendo amparo. Puerto Rico, Sidi-Ifni, Guinea Ecuatorial, Chiloé y todos los que vendrán. #SpainExit #TrumpMakeMexicoSpainAgain.

Enlaces de interés:

“Estados Unidos nos envió el mensaje de que si no entrábamos en la OTAN se harían con Canarias”.- http://www.laopinioncoruna.es/espana/2015/04/26/estados-unidos-envio-mensaje-entrabamos/950348.html

Yihadismo, la amenaza del islamismo radical

Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre este asunto. Europa está haciendo oídos sordos a la amenaza de guerra y sometimiento más grande que hemos vivido desde el nazismo o el afán expansionista del Imperio Otomano. Sé que muchos esbozarán una sonrisa en el momento en que lean estas palabras, pero es cierto. Creerme.

No hace mucho comentaba este asunto con unos amigos. Les comentaba lo que el imán de una de las mezquitas más importantes de París aseguraba no hace demasiados días a propósito de esta especie de guerra santa. En Europa hace mucho tiempo que tenemos una tasa de natalidad de entre uno y dos niños por pareja, lo que hace que nuestro crecimiento vegetativo, el de los nacionales de cada estado europeo, sea negativo. Sin embargo, los emigrantes procedentes del magreb y diferentes estados islámicos, así cómo los nacidos de primera generación de la misma procedencia, multiplican varias veces nuestra tasa de natalidad. Como decía el imán, es muy probable que esta gente llegue un día que comience a vertebrar formaciones políticas y ellos mimos las voten. Cuando llegue ese momento el islamismo más radical buscará democráticamente, como en tantos otros sitios ya lo ha logrado, abrirse paso. En ese momento europa ya no será de los europeos, y ese momento está llegando.

Putin, el ruso, ya se dió cuenta hace mucho tiempo de esto. De hecho, ya se percató de que el juego al que suele jugar Estados Unidos, iba a traer consecuencias desastrosas para la estabilidad en el próximo y medio oriente. En este juego de tronos, tanto Rusia – desde los tiempos de la menos de lo que parece extinta URSS – como los salvadores del mundo americanos han jugado a repartirse geoestratégicamente los apoyos y odios internacionales a partes iguales. Quizá, como Rusia ya se las tuvo que ver en el campo de batalla con los otomanos, ha sido mucho más prudente en este asunto y no ha querido colaborar en los derrocamientos de los antaño jefes de estado democráticos y ahora demonizados dictadores, viendo que se hallaban demasiado cerca de nosotros. La Unión Europea no es consciente que, por poner un ejemplo, Túnez está más cerca de nosotros de lo que lo están las Islas Canarias.

Rusia, con la reunificación de Crimea – que siempre fue rusa – dió un golpe sobre la mesa y dió a entender que no va a ceder ni un milímetro. No va a jugar más a un juego de unos que pretendían plantarse en su patio trasero para desastabilizar su estado a las primeras de cambio. Que nadie pierda de vista algunas cosas, entre ellas la perspectiva, que lo de Ucrania fue un golpe de estado en toda regla aunque. A los europeístas, los “buenos”, no nos guest verlo así. La excusa de faltar a una promesa electoral abrió la veda para que mercenarios de Black Water entre otros, camparan a sus anchas perpetrando una cacería humana en nombre de la libertad de hacerse europeos. ¿De verdad alguién pensaba que Rusia iba a permitir que el mapa geoestratégico nuclear cambiara con tanta facilidad en su contra? Yo tampoco lo hubiera permitido. Otros, del otro lado del Atlántico, vieron sin embargo la oportunidad de quemar unos cuantos cartuchos y revitalizar la maquinaria comercial de la guerra, su principal modo de vida y actividad económica.

Ahora la amenaza es el Estado Islámico de Irak y Levante, ISIS, ISIL, EI o como demonios lo quiera llamar. Un ejército en toda regla – llevan uniformes, divisas, armamento militar y están jerarquizados – guerrea a las puertas de Europa con un armamento que en su mayoría ha conseguido a través de la frontera de Siria con Turquía, armamento que originariamente se había vendido a los pro-maidan ucranianos por parte, entre otros, de los Estados Unidos y Europa. Otra jugada como la de armar a yihadistas talibanes en Afganistán contra los soviéticos, o la de armar a los rebeldes sirios… Tácticas que han demostrado su efectividad

Cuando nos compadecimos de los chechenos en su cruzada independentista contra los rusos nunca pensamos que estos mismos chechenos, de religión musulmada, muyahidines decapitadores de soldados rusos – si, como los talibanes de Afganistán -, serían los que instruirían en el arte de decapitar a los litúrgicos y marciales chicos ricos orientales o occidentales que, iPhone o GoPro en mano, decapitan a cualquiera que no sea sunita radical como ellos creen serlo, ya sean musulmanes chiítas, cristianos… Aunque judíos creo que no han decapitado… ¿Por qué será? Ahí lo dejo.

Winston Churchill dijo, hay una paz que sólo está al otro lado de guerra. Y también recuerdo si vis pacem, para bellum, (Vegecio 390 d.C.). 

P.D.: Recién llegados a nuestro cuartel de destino un sargento, durante una clase teórica nos preguntó si sabíamos que se esperaba de nosotros en caso de encontrarnos en combate. Alguién dijo lo que todos pensábamos, que diéramos nuestra vida por nuestra patria. El sargento contestó: vosotros no estáis aquí para morir por vuestra patria sino para que el enemigo muera por la suya. ¿Está la Unión Euopea dispuesta ha hacer que sus enemigos mueran por lo que creen que son sus patrias?