
Hoy vuelvo a renacer. En realidad el que renace es mi blog. Ya he perdido la cuenta de las veces que he reiniciado este blog. Creo que nació allá por 2010 en un momento en que los blogs eran muy populares pero ya comenzaban a dar serios signos de agotamiento.
En aquel momento en que las redes sociales masivas ya eran comunes pero incipientes tener tú propio bitácora era lo más. Siempre fui un early adopter y quise explorar este mundo. Toqué temas espinosos como las estafas piramidales y me gané un buen puñado de visitas de incautos a los que se les estaba convenciendo de entrar en negocios como ACN, por poner un ejemplo.
Hoy me acerco de nuevo a estas páginas porque busco un lugar donde dejar reflejo de mis pensamientos. No sé si para la posterioridad pero con la esperanza de que alguien lo lea y le sirva de algo. Me ha recomendarlo hacerlo mi IA de cabecera, Gemini (Google). Me ha dicho que sería buena idea volcar en un blog mis pensamientos, inquietudes y opiniones. Antaño lo hacía desde el teclado de mi ordenador y ahora lo hago desde un móvil. Ya casi todo lo hago desde un móvil.
La cuestión es que he consultado a Gemini porque en los últimos tiempos veo que las redes sociales están cargadas de discursos de odios. Sobre todo, aunque no exclusivsmente, de la dictadura de lo políticamente correcto, de lo woke, yo diría que casi es marxismo cultural. Quién no opina de manera alineada con la narrativa oficial es cancelado, vejado, abucheado, vilipendiado. Ahora más que nunca. La libertad de expresión ha muerto por tanto en cuanto no se es tolerante y se respeta que los demas opinen. Si bien es cierto que todas las opiniones no son respetables, si que es respetable que cualquiera opine.
Al final tengo este reducto de opinión, vacío de audiencia, que queda para mí y mis quehaceres opinativos. Este es mi cortijo y voy a decir lo que me plazca y de la manera que me plazca. Eso sí, trataré de hacerlo desde la educación, el respeto y la tolerancia, esos caducos valores que mucha gente ha olvidado.
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